lunes, 22 de agosto de 2016

XIV Parlamento Internacional de Escritores en Cartagena




Queridos amigos, la ciudad de Cartagena de Indias en Colombia reúne a más de cien escritores de Colombia y el mundo en una fiesta con la palabra que se realizará entre el 24 y 27 de agosto de 2016.  Estaré atendiendo esta amable invitación en la mágica ciudad del Corralito de Piedra con una intervención la noche del jueves 25 de Agosto.  A quienes se encuentren en la ciudad, bienvenidos a mi poesía.  A continuación el link con el enlace a la programación para que se agenden:

http://www.calameo.com/read/004154287b0b1ad6acf70

Anna Francisca Rodas Iglesias




lunes, 8 de agosto de 2016

Declaración de Chota 2016







CASA DEL POETA PERUANO
Fundada por mandato del Ier. Congreso Nacional de Poetas, bajo el auspicio
académico de la Univ. Nac.Mayor de San Marcos y Creada por ley 24616-
Ley del Poeta Inscrita en los Reg. Públicos en el Asiento 1 - Folios 7686- Lima
Calle Barcelona 145. Urb. La Macarena. La Perla Callao. Perú
  
IX FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA 
Y XIV NACIONAL DE POETAS

“JOSÉ ALBERTO LÓPEZ CORONADO”

NACIONES PARTICIPANTES:
Argentina/ Bolivia/ Brasil/ Colombia / Chile /
Ecuador/ EE.UU / México/ Puerto Rico / Palestina y Perú


DECLARACIÓN DE CHOTA 2016

Nosotros los poetas, artistas y escritores del mundo, asistentes al XVIII ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POETAS Y IV FESTIVAL DE POESÍA «José Alberto López Coronado», realizado del 13 al 16 de julio de 2016, en la ciudad de Chota, Cajamarca, Perú, nos dirigimos a la comunidad nacional e internacional para manifestar lo siguiente:

1.- Hacer un sensible llamado a los poetas, artistas, escritores del mundo a que se unan y trabajen por una cultura de paz, tolerancia cultural, ideológica y religiosa, pugnando por justicia y equidad económica a nivel mundial, para que disminuyan los actos de terrorismo en el mundo, el armamentismo, la violencia, muerte, secuelas de hambre, desplazamientos y todo aquello que conlleva al sufrimiento de la persona humana.

2.- Expresar nuestra plena solidaridad con los campesinos, pueblos y etnias del mundo que luchan y defienden la tierra, flora y fauna silvestre, impidiendo la depredación y la aniquilación de la vida animal en el planeta; de manera específica condenar las condiciones de explotación minera que se presentan en la Provincia de Chota y Cajamarca (Perú), en Colombia y diversos países latinoamericanos y del mundo, de parte de corporaciones y monopolios mundiales, así mismo de sectores informales.

3.- Rechazamos el ingreso de los productos transgénicos en el mercado y para el consumo humano.

4.- Nos solidarizamos con los estudiantes universitarios que defienden y demandan una educación universal gratuita y a la vez reafirmamos nuestra lucha por un sistema gratuito y universal de salud digno para la persona humana.

5.- Demandar al Estado, Gobierno, Municipalidades y a la Unesco una mayor capacitación y promoción de los trabajos literarios culturales de los artistas, escritores, poetas y pobladores en general, especialmente de los sectores populares y de quienes carecen de recursos económicos y necesitan acceder a la cultura como parte de la Canasta Básica Familiar, como un derecho fundamentalmente.

6.- Reconocer el apoyo de la Municipalidad Provincial de Chota, que ha hecho derroche de generosidad al garantizar el éxito del IX FESTIVAL INTERNACIONAL Y XIV NACIONAL DE POETAS denominado “José Alberto López Coronado”. Y, de manera muy especial, a sus generosos pobladores que nos brindaron cariño y alegría. También dejamos constancia de nuestro agradecimiento a la Casa del Poeta Peruano (CADELPO) en la persona de su Presidente Fundador José Guillermo Vargas Rodríguez, Comité Ejecutivo y a su Representación en Chota y Comisión Organizadora, quienes, como mancomunadas fuerzas y voluntades, han hecho posible que lo programado se realice exitosamente y sea un encuentro de hermandad entre los poetas y escritores invitados de diversos países del mundo.

Por la poesía, por la vida, por el hombre.

Chota, 16 de julio de 2016

SIGUEN FIRMAS:

jueves, 21 de julio de 2016

Discurso de agradecimiento de parte del Poeta Raúl Zurita.

Discurso de agradecimiento del Poeta Raúl Zurita al recibir el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2016.

Chile, mucho antes de ser un país fue un poema. Es el “Chile fértil provincia señalada/ en la región antártica famosa/ de remotas naciones respetada/ por fuerte, principal y poderosa”, de La Araucana de Alonso de Ercilla, ese soldado español que participó en la conquista y que después de declarar que no venía a cantarle al amor sino a la espada, vio en un territorio absolutamente desconocido, en el lugar más remoto del mundo, los bordes aún imaginarios de un país, uniendo para siempre nuestro destino con el destino de la poesía, de los grandes sueños y de sus encarnaciones concretas, pero también con las trazas de una violencia extrema anidada en el centro de nuestra historia.

Soy un poeta chileno, soy un hijo de esa violencia y de esa delicadeza.

Agradezco este premio que lleva el nombre del más grande poeta de la historia de la lengua castellana, Pablo Neruda. Frente a su obra la sensación a menudo no es distinta a la que podemos experimentar mirando las cumbres de los Andes o la inmensidad del mar. Poemas como Galope muerto, Walking Around o Alturas de macchu Picchu nos hacen pensar en esas dimensiones. En sus momentos más altos su poesía más que la creación de un autor se parece a un destino en cuya inexorabilidad están expresados todas las muertes, esperanzas, tragedias, sueños y despertares, de millones y millones de hombres y mujeres que han requerido de los poemas para completar sus existencias. Pablo Neruda al escribir su Canto General no sabía que ese libro iba a ser la prueba de que los pueblos que a través de él lo escribieron y que allí se mencionan, debían atravesar todavía otra “muerte general” –las nuevas dictaduras y su interminable secuela de asesinados y desaparecidos- dándoles a todas esas víctimas, a los oprimidos y marginados de nuestra historia la sanción póstuma de encontrar en la poesía la vida nueva que debía esperarlos y que no los esperaba.

Recibo entonces esta distinción con un sentimiento de gratitud pero también de dolor, de alegría y al mismo tiempo de tristeza, de orgullo y a la vez de vergüenza. La tarea no era escribir poemas ni pintar cuadros; la tarea era hacer de la vida una obra maestra y los restos triturados de esa tarea cubren la tierra como si fueran los escombros de una batalla atrozmente perdida. La poesía es la más alta creación humana, su fundamento es la celebración de la vida, pero ha tenido demasiadas veces que relatar la desgracia. Nada de lo que creí en mi juventud que sería el mundo ha sido el mundo, nada de lo que imaginé que sería Chile después del terrible paso de la dictadura es lo que ha sido Chile. Lo único bueno que nos enseñaron esos años feroces: ese compañerismo, esa lealtad, que nos hizo a tantos atravesar la noche un poco más guarecidos, mostrándonos en las situaciones más difíciles que la solidaridad era posible, que el amor era posible, fue lo primero que se olvidó y vimos surgir así un país atomizado por el neoliberalismo, insolidario con los más débiles, en muchos aspectos déspota con los más desposeídos.

A la poesía le concierne íntimamente ese fracaso, el estado de una sociedad no puede medirse por lo bien que están los que están bien; felices los felices, dice Borges en la sentencia final de su “Fragmentos de un evangelio apócrifo,” sino por lo mal que están los que están mal, y los que están mal están muy mal. La poesía debe bajar con ellos, debe descender junto a lo más dañado, a lo más tumefacto y herido para emprender desde allí, desde esas fosas de lo humano como quería el pequeño Rimbaud, el arduo camino a una nueva alegría, a una nueva esperanza, a un nuevo sueño, pero no a un sueño cualquiera, no a una esperanza débil, no a una alegría cautelosa, sino para que desde el hambre, desde los asilos de ancianos pobres, desde cada niño y niña violadas, desde las cárceles, desde los Sename de este mundo, emerja un sueño tan fuerte que de vuelta la realidad y nos muestre de nuevo los infinitos resplandores de esta tierra que aún nos ama.

Y nos ama, e increíblemente nos ama, pues habría bastado que la cordillera de los Andes se hubiera desplazado unos pocos kilómetros más al oeste o que el nivel del Pacífico hubiese subido unos metros, para que nada de esto hubiese existido. Sin embargo algo quiso que fuéramos, algo quiso que hubiese un pueblo más entre los otros pueblos, que hubiese un sueño más entre los otros sueños, que hubiese una voz más en la conversación general que todas las cosas mantienen con todas las cosas. Por razones que son misteriosas ese diálogo tomó en Chile la forma de la poesía.

La pregunta crucial que plantean los grandes poemas es: si los seres humanos son capaces de escribir el Cántico de todas las criaturas de San Fracisco, de pintar los retablos de Fra Angelico o la mujer con flores de Diego Rivera, si pueden ejecutar con zampoñas la música más profunda y bella del planeta; la música boliviana, ¿cómo puede entenderse que al mismo tiempo asesinen a otros seres humanos? Si la sobrecogedora voz de Isabel Aldunate cantó frente al país destrozado “El ayuno”, si Violeta Parra, sabiendo que se iba a matar, compuso ese himno que se llama “Gracias a la vida”, ¿cómo, con qué palabras puede explicarse que otros hayan hecho de los estadios mataderos de hombres? Si el poeta Robert Desnos, uno de los fundadores del surrealismo, cruzó los campos de exterminio, ejecutando, en las condiciones más infernales que se puedan concebir, el acto absolutamente delicado de corregir un poema de amor, ¿cómo pueden comprenderse las gasificaciones masivas, los hornos crematorios, Auschwitz? Un estudiante adicto al surrealismo, que había entrado con los partisanos checos, Josef Stuma, reconoció a Desnos entre los moribundos y recogió el poema. No contenía ninguna referencia a los campos ni a las circunstancias en que fue escrito. Era solo un poema de amor, pero precisamente porque era solo eso; un poema de amor en medio del infierno, constituye la denuncia más feroz que alguien haya hecho del horror del genocidio. El poema se llama “A la misteriosa”, y pone frente a la monstruosidad de Treblinka la imagen de un sueño. Lo leo:
"Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad. ¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero? Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho abrazan tu sombra, quizá ya no podrían adaptarse al contorno de tu cuerpo. Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace días y años seguramente me transformaré en sombra. Oh balances sentimentales. Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar. Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios que los primeros labios y la primera frente que encuentre. Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de tu sombra y de tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida."

Opongo entonces la infinita devoción de ese poema, su insobornable pureza, a todas las crueldades de la historia, porque si la poesía de Robert Desnos no existiera, si el arte no existiera, probablemente la violencia sería la norma. Pero existe, y el solo hecho de que alguien en medio del holocausto, pudo escribir algo tan increíblemente bello como “Tanto soñe contigo que pierdes tu realidad”, hace que el crimen sea infinitamente más crimen y el asesino infinitamente más asesino.

Es lo que he tratado de mostrar en lo que he escrito. He imaginado en medio del terror de la dictadura sagas inacabables que se me borraban al amanecer, poemas alucinados donde el Pacífico flota suspendido sobre las cumbres de los Andes y donde el desierto de Atacama se eleva como un pájaro sobre el horizonte. Imaginar esos poemas fue mi forma de resistir, de no enloquecer, de no resignarme. Sentí que frente al dolor y al daño había que responder con un arte y una poesía que fuese más fuerte que el dolor y el daño que se nos estaba causando. No se trataba de lanzar andanadas de pequeños poemas de combate, sino de algo mucho más arrasado, más luminoso, más sordo y violento. Había que hablar de amor, pero para hablar de amor había que aprender a hablar de nuevo, comenzar desde cada letra, porque ninguno de los lenguajes que existían antes bastaban para dar cuenta de lo que había sucedido. Siento que los escombros de esos años están allí, en esos intentos, y que dictados por un deseo que nos sobrepasa, los poemas no son sino los sueños que sueña la tierra, los sueños con los que intenta lavarse del sufrimiento humano, y que uno no puede nada frente a eso sino apenas grabar unas pequeñas marcas, unos mínimos retazos que quizás sobrevivan al despertar.

Yo viví en Chile en los años de la dictadura y sobreviví a ella y a mi propia autodestrucción. El año 1975 después de un episodio humillante con unos soldados me acordé de la frase del evangelio de poner la otra mejilla y entonces fui y quemé la mía. No supe bien por qué lo hacía, pero allí comenzó algo. Recordé que de niño había visto un avión que volaba en círculos trazando con humo blanco el nombre de un jabón para lavar ropa e imaginé de golpe un poema escribiéndose en el cielo. Entendí entonces que aquello que se había iniciado en la máxima soledad y desesperación de un hombre que se quema la cara encerrado en un baño, debía concluir algún día con el vislumbre de la felicidad. Dos años más tarde pensé en una escritura sobre el desierto que solo pudiese ser vista desde lo alto. Solo diría “ni pena ni miedo”, y estaría surcando un país donde casi lo único que había era pena y miedo. Años más tarde vi la frase recortada sobre el desierto y, efectivamente, por su extensión solo se podía leer completa desde el cielo. Alguien reparó que el surco de las letras en la tierra se parecía al surco de la cicatriz en mi cara. Habían pasado dieciocho años y me sorprendió haber sobrevivido. Recibo esta distinción en nombre de nuestros ausentes.

Yo trabajo con mi vida y trato de que eso no sea una consigna. No porque mi vida tenga algo ejemplar, el diablo me libre de ser ejemplo de nada, sino porque creo que si podemos llegar al fondo de nosotros mismos, sin autocompasión ni falsa solidaridad, mirando nuestra zona de luz, nuestra sed de amor, pero también toda nuestra reserva de odio, violencia y de crimen, es posible que lleguemos al fondo de la humanidad entera. Creo que todo lo que puedo haber hecho está allí. He escrito desde un cuerpo que se dobla bajo los efectos del Parkinson, que se rigidiza, que tiembla, que se va para adelante y que cae y he encontrado hermosa mi enfermedad, he sentido que mis temblores son bellos, que mi dificultad para sostener estas hojas que ahora leo es bella. He escrito sobre ese cuerpo, sobre los dolores que les he causado a otros y los que yo mismo me he infligido, he grabado con fuego mis poemas sobre mi piel. Solo los enfermos, los débiles, los heridos, son capaces de crear obras maestras. Siento que he escrito desde una cierta irreparable desesperación y, a la vez, desde una incontenible alegría. Una alegría extraña porque es como si naciera de la dificultad de ser felices. Del encuentro de esos fantasmas nace mi escritura. La escritura es como las cenizas que quedan de un cuerpo quemado. Para escribir es preciso quemarse entero, consumirse hasta que no quede una brizna de músculo ni de huesos ni de carne. Es un sacrificio absoluto y al mismo tiempo es la suspensión de la muerte. Es algo concreto, cuando se escribe se suspende la vida y por ende se suspende también la muerte. Escribo porque es mi ejercicio privado de resurrección.

Decía al comienzo que esta tierra aún nos ama, todavía quiere verse en nosotros, todavía el mar, el desierto, las montañas, quieren mirarse en nuestras miradas, todavía el sonido de las rompientes y del viento quiere reconocerse en nuestros oídos, todavía sus estrellas quieren reflejarse en nuestros ojos. En sus momentos más felices mi poesía ha tratado de expresar ese amor de la tierra, no siempre ha sido así. He escrito desde la herida y del daño en un mundo herido, enfermo, sin compasión. He escrito desde el dolor, pero nuestro deber es la felicidad. He escrito desde el odio, pero nuestro deber es el amor.

Termino con el poema con que quisiera cerrar mi vida:

Entonces, aplastando la mejilla quemada / contra los ásperos granos de este suelo pedregoso -como un buen sudamericano- alzaré por un minuto más mi cara hacia el cielo / llorando / porque yo que creí en la felicidad / habré vuelto a ver de nuevo las irrefutables estrellas

Te amo Paulina, tú eres las estrellas irrefutables de mi noche.

Raúl Zurita
Julio 14/ 2016

jueves, 23 de junio de 2016

23 de Junio de 2016 día histórico para Colombia




«Todo el que porte un arma, así sea una honda
está dispuesto a matar, así sea a un pájaro...»
                                                 Juan Mares

23 de Junio de 2016, una fecha histórica para Colombia.

Solo quien ha vivido en medio de la guerra puede dimensionar el verdadero significado del desarme y de la palabra: "PAZ" Colombia ha entregado una cifra indeterminada de vidas durante décadas de conflicto. La firma hoy por parte de las FARC y el Gobierno colombiano son un paso a la esperanza; nos demuestran que el diálogo y las palabras cobran sentido cuando la lucha es justa, y hablo de la lucha con ideas y argumentos para lograr una justicia social, del equilibro con una educación gratuita y de calidad para todos, de políticas que hagan florecer al campo sin menoscabo del más débil que es de donde parten, precisamente, la inconformidad ante un estado de derecho indolente como se ha demostrado en la historia de nuestro país.

A instancias de futuro queda por fortalecer y despolitizar la justicia, construir con esperanza y ser veedores -con lupa- de las instituciones gubernamentales y quienes ostentan el poder en ellas para que el erario público no extravíe su destino y termine engrosando las cuentas privadas de funcionarios corruptos de turno.
Un compromiso como colombianos será ahondar en la historia para entender y evitar que nuestras páginas sigan manchadas de sangre.

Anna Francisca Rodas Iglesias
Junio 23/2016

martes, 21 de junio de 2016

Raúl Zurita, Premio Iberoamericano de poesía Pablo Neruda 2016

Se le otorga al Poeta Raúl Zurita el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2016. Zurita, poeta inmenso y una obra digna del reconocimiento conferido. Felicitaciones al poeta que tanto admiro , y a los amigos chilenos que valoran su obra.

Anna Francisca Rodas I.

A continuación uno de sus poemas para saborear la buena nueva:

Te palpo, te toco, y las yemas de mis dedos
buscan las tuyas porque si yo te amo y tú
me amas, tal vez no todo esté perdido. Las
montañas duermen abajo y quizás las
margaritas enciendan el campo de flores
blancas. Un campo donde Los Andes y el
Pacífico abrazados en el fondo de la tierra
muerta despierten y sean como un horizonte
de flores nuestros ojos ciegos emergiendo
en la nueva primavera, ¿Será? ¿Será así? las
margaritas continúan doblándose sobre el mar
difunto, sobre las grandes cumbres difuntas y
en la oscuridad, como dos envanecidas pieles
que se buscan, mis dedos palpan a tientas los
tuyos porque si yo te toco y tú me tocas tal
vez no todo esté perdido y, todavía, podamos
adivinar algo del amor. De todos los amores
muertos que fuimos y de un campo de flores
que crecerá cuando nuestras mortajas blancas,
cuando nuestras mortajas de nieve de todas
las montañas hundidas nos besen boca abajo y
nos vuelvan para arriba las erizadas pestañas.

Mayor información en el siguiente link:

http://www.adprensa.cl/cultura/raul-zurita-obtiene-el-premio-iberoamericano-de-poesia-pablo-neruda-2016/

sábado, 18 de junio de 2016

26° Festival Internacional de Poesía de Medellín



Medellín, Colombia, se viste de poesía durante la semana del 18 al 25 de Junio de 2016. La inaguración será hoy sábado en El Parque De Los Deseos a las 17:00 horas. Calle 71 # 52-30 con la participación de Pablo Montoya (Colombia), Ashur Etwebi (Libia), Keki Daruwalla (India), Graciela Maturo (Argentina), Adriana Paredes (Nación Mapuche, Chile), Juan Carlos Mestre (España), Alain Borer (Francia), Gustavo Pereira (Venezuela), Blues y jazz con músicos de la Big Band.

En el siguiente link se puede consultar la programación completa de la semana:

 http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Programa.html

Y tú, ¿qué esperas para agendarte?

Anna Francisca Rodas I.

miércoles, 15 de junio de 2016

El párpado de la noche. Andrés Uribe Botero


Cuadernos Negros Editorial presenta hoy miércoles 15 de Junio el poemario: "El párpado de la noche"

Autor: Andrés Uribe Botero.
Lugar: El Acontista
Hora: 18:45
Ciudad: Medellín, Antioquia.
Colombia

El poemario tiene traducción al inglés de: Rafael Patiño Góez
Prólogo: Oscar Jairo González Hernández
Epílogo: Gonzalo Fragui

*Aún no leo el poemario (tampoco lo tengo en mis manos), pero será interesante hacerme a un ejemplar y permitirme su lectura.

Alto vuelo donde habite la poesía.

Anna Francisca Rodas Iglesias