miércoles, 24 de abril de 2013

En tránsito (con mi gratitud a Suramérica).



 Mis pies en un punto de la travesía

A todos ustedes, los que me recibieron con los brazos abiertos, la sonrisa y el alma plena de generosidad:

desde el espíritu de almas nobles todo viaje que se emprende  redime, aligera, enseña, transmuta pasos en huellas que no miden distancia alguna. 

A veces el silencio ahoga tantas palabras, más no así al fuego donde se invita la reflexión, a develar sobre el compromiso y los muchos caminos en pro de la transformación y construcción de una Suramérica que, hoy más que nunca, nos necesita unidos.  

Todo  hombre debe transitar su historia, emprender su propio poema, ir en pos del asombro.  Aprendí tanto en mi travesía por los cuatro países. Llevé tanto de mi Colombia a todos ellos.  Recibí respeto, amistad, puertas que se abrieron para el entendimiento y la disertación en aras de la libertad del mensaje.   

Gracias de todo corazón a la fundación Camilo Sedas por convocarme y confiar en mí.  Gracias Sandra Milena Sedas, Daniel Jiménez y al grupo de artistas que dieron vida a este viaje.  Gracias en la ciudad de Cali a Margarita Rosa y esposo, Gloria María Medina, Leopoldo Quevedo. En Perú al  Dr. José Guillermo Vargas, Lily Cuadra, Santiago Risso, Profesor Rómulo F. de la Cruz Moreno y su institución Santo Domingo, El Apóstol y el grupo humano que allí labora, a todos sus alumnos tan prestos a escucharnos. Gracias Johnny Barbieri,  William González. Gracias a la Casa de la Literatura Peruana (CASLIT), Universidad Nacional del Callao, Magister Miriam Caloretti, Anita, Diana Arenas. En Arica, Chile, la gratitud para doña Iris Fernández Ángel y su comprometido esposo. A doña Anita, Erna Aros, Patricio y su adorable esposa, a Luis y su sonrisa que es un sol.  En Santiago de Chile a  don Hernán Tello, Pablo Gálvez, Alvaro Ricoe, María Teresa Casas, al grupo que conforma la Sociedad Chilena de Escritores de la Legua y en ellos a su amable  Directora.  A Sandra y en ella, a todos los que nos brindaron tanto cariño durante la estadía.  En San Bernardo el agradecimiento para Yuri Pérez (comprometido escritor y ser humano).  Jannette Montero (mi casa, tu casa). Aurora Rojas Salgado, Nelly Salas Vargas, Verónica Acuña Pino, Juan Carlos Díaz, Carlos Leiva, Carlos López Vásquez, y, en ustedes, a todo el grupo de la Sociedad de Escritores de San Bernardo en Santiago de Chile. Para Enrique de Santiago y Ximena, mi salud fue en contra de la visita pactada pero sé que otro tiempo espera para el abrazo. (Gracias Raúl Henao por ofrendarme tus amigos).  En Buenos Aires, Argentina, el abrazo y gratitud para el profesor José Velasco Tamayo (aprendí de su nobleza y liderazgo. Gracias Profe). María Nancy, sólo las grandes amigas hacen el viaje por el reencuentro y sé de tu gran amistad que valoro.  A Marcela Noemí Coronel (Moni), Patricia Palacio, Macarena Palacio, Ale, y todo el grupo humano que labora en el Centro Comunitario Rodolfo Coronel y sus niños que se quedaron en mi corazón. Don Cipres, para usted sencillamente me quedo sin palabras. En Mar del Plata, al caballero escritor Ricardo Linares Gonzáles y su familia va toda mi gratitud, a Hugo (qué gran músico que sos), Eduardo (mis respetos a tu voz y tu interpretación). Adriana Belagarde quien tiene música en las venas.  Al EEM N°1 en Napaleofu Pcia de Buenos Aires, allí a las docentes: Virginia Llanos, Ivana Valenzuela, Yarlin Llanos, Pilar Prieto, Cora Rafio, Leticia Amura (Directora). Alejandro Montero, Graciela Rodríguez, a todos los niños y jóvenes alumnos,  y a quien hizo posible estas puertas abiertas en el Instituto: al caballero poeta de corazón de oro, Goyo Schang y su amiga de compromiso y de justas, Maritza Caravajal. 

Sé que muchos nombres se escapan de esta lista, pero no así de mi corazón. 

GRACIAS a todos por el amor de la amistad y por la paz que se construye a través de ella.

Anna Francisca Rodas Iglesias  - Tuti

Al mar y al desierto que llenaron mis ojos.

En tránsito


No digo
del lenguaje escrito
cuando el tren
anuncie las doce
y parta
para quedarme

No digas
del lenguaje de las horas
prestas al vacío

Arde la semilla

Un campo de fuego
precisa
adosar los murmullos

un campo de sal y fuego
redime las sombras

¿quién colgará la soledad de estos puentes
que un día cruzamos?…

 ©
Anna Francisca Rodas Iglesias – Tuti
Colombia